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sábado, 19 de noviembre de 2016

"Se ha escondido
  en el bosque de bambú
  el viento de invierno".
                (Basho)

Codorníu cierra el libro de haykus, poniendo buen cuidado en dejar el dedo corazón entre las páginas. Luego, cierra los ojos y escucha cómo resuena lo que termina de leer. 

Muchas veces, los haykus no le dicen nada; pero cuando llega el momento, uno de entre todos emerge desnudo -desde lo más profundo- y le deja tocado. Ese mismo lo habrá leído mil veces anteriormente; pero nunca pudo pasar del envoltorio mundano: una estructura de versos de buen gusto literario.

Sin embargo, ahora (ese es mi momento) todas las piezas encajan, cobran significado, se acoplan. Traen luz sobre qué hacer con tal revelación. 

Con la mirada que cruzamos, puedo saber que ha comprendido la relación tan especial que hay entre la semilla enterrada en un pequeño poema y aquel al que se le ofrece.

Precisamente por eso, porque la cosa es entre dos, Codorníu intuye que pasar de aquí sería cruzar la raya que nos separa y fundirse en una conciencia global donde ya no existe Saleta ni Codorníu ni personaje alguno.  Y ese paso es difícil, muy difícil.
 

2 comentarios :

  1. Hay veces que una palabra en hayku o poesía hay que meditarla y en algún momento salta su significado sentido.
    Muchos besos Gracias por tus palabras.
    Feliz todo para ti.

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  2. PEPEEEEEE: FELIZ AÑO NUEVO. Perdí tu dirección de email. ES URGENTE QUE ME COMUNIQUE CONTIGO. Escribí a mi email y decime tu teléfono. EL 13 de enero, o sea dentro de unos días, voy a estar en Madrid con Mariolo. Sólo ese día, luego sigo viaje. Me muero si no nos tomamos un cafecito contigo, con MArisa y con dos amigas de aquellas épocas del blog. O sea, es una oportunidad única de vernos las caras. Salgo para Europa este sábado próximo. Un fuerte abrazo. LA FLACA.

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